## Capítulo 1: El encuentro
La noche en Madrid era fría y húmeda. El viento soplaba con fuerza entre los edificios antiguos, arrastrando consigo hojas secas y pequeños trozos de papel. Lucía caminaba a paso rápido por la calle de Fuencarral, su abrigo de lana apenas la protegía del frío penetrante. En su bolsillo, una pequeña foto de su hermano, desaparecido hace tres años, le quemaba las manos.
Hoy, por fin, había recibido una pista. Un desconocido le había enviado un mensaje anónimo: *"Si quieres saber la verdad sobre tu hermano, ven al Parque del Retiro a medianoche. Ven sola."* Lucía había dudado un momento, pero la esperanza de encontrar a Miguel era más fuerte que el miedo. Así que aquí estaba, caminando hacia el destino que podría cambiar su vida para siempre.
El Parque del Retiro estaba desierto a esa hora. Las farolas proyectaban sombras largas y distorsionadas sobre el suelo mojado. Lucía avanzó con cautela hacia el estanque, donde el mensaje le había indicado que encontraría a su informante. Su corazón latía con fuerza, y cada paso sonaba demasiado fuerte en su cabeza.
De repente, una figura emergió de la oscuridad. Era un hombre alto y delgado, vestido con un abrigo negro que le hacía parecer una sombra viviente. Su rostro estaba parcialmente oculto por un sombrero de ala ancha, pero sus ojos, verdes y penetrantes, parecían ver directamente a través de ella.
—"¿Eres tú quien busca a Miguel?"— preguntó el hombre con una voz ronca y suave.
Lucía asintió, tratando de controlar su respiración.
—"Sí... ¿Tú sabes dónde está?"— logró decir.
El hombre sonrió, una expresión fría y sin calidez.
—"Yo sé más de lo que deberías— dijo, acercándose un poco más—. Pero la información tiene un precio, Lucía. ¿Estás preparada para pagarlo?"
## Capítulo 2: El pacto
Lucía retrocedió un paso, pero el hombre la detuvo con una mano ligera pero firme en su brazo.
—"No temas— dijo—. No te haré daño... por ahora. Pero necesito algo a cambio. Algo que solo tú puedes darme."
—"¿Qué quieres?"— preguntó Lucía, sus palabras temblorosas.
El hombre se acercó aún más, sus labios cerca de su oído.
—"Quiero tu alma— susurró—. No por siempre, solo por un tiempo. Un año, nada más. Y a cambio, te daré la verdad sobre tu hermano."
Lucía se estremeció. La propuesta era absurda, macabra, pero la desesperación la hacía considerarlo. ¿Qué era un año de su alma comparado con la posibilidad de ver a Miguel otra vez?
—"¿Cómo puedo creerte?"— dijo finalmente, tratando de sonar más segura de lo que se sentía.
El hombre soltó una risita breve y áspera.
—"No tienes por qué creerme— dijo—. Pero reflexiona bien. Tienes hasta el amanecer para decidir. Si aceptas, ven a este mismo lugar mañana a la misma hora. Si no... bueno, tu hermano seguirá siendo un misterio para siempre."
Y con esas palabras, el hombre se desvaneció en la oscuridad, dejando a Lucía sola con sus pensamientos y su miedo.
## Capítulo 3: La decisión
La noche pasó en un susurro de dudas y temores. Lucía no podía dormir, no podía pensar en nada más que en la oferta del hombre en el parque. ¿Era real? ¿O era una trampa, una broma cruel? Pero la foto de Miguel, que ahora llevaba colgada al cuello, le recordaba que no tenía muchas opciones.
Al amanecer, había tomado su decisión. Iría al parque, haría el pacto y descubriría la verdad, costara lo que costara.
Cuando llegó al Parque del Retiro, el hombre ya estaba allí, esperándola con paciencia. Esta vez, su rostro era más visible, y Lucía pudo ver que era joven, quizás no más de treinta años, pero sus ojos revelaban una edad incalculable.
—"Has vuelto— dijo el hombre con una sonrisa—. Entonces, ¿aceptas mi oferta?"
Lucía asintió, su voz firme a pesar del miedo que latía en su pecho.
—"Sí— dijo—. Hago el pacto. Dime qué debo hacer."
El hombre extendió una mano, y en su palma apareció un pequeño libro antiguo, encuadernado en cuero negro.
—"Firma aquí— dijo, señalando una página en blanco—. Y recuerda, un año a cambio de la verdad. No puedes retractarte una vez firmado."
Lucía tomó el libro con mano temblorosa y firmó su nombre con letras torcidas. En el momento en que la tinta se secó, sintió un escalofrío recorrer su espalda, como si algo dentro de ella se hubiera roto.
El hombre sonrió satisfecho y cerró el libro con un chasquido.
—"Bien— dijo—. Ahora, escucha bien. Tu hermano no está muerto, pero está atrapado en un lugar entre la vida y la muerte. Yo puedo llevarte a él, pero solo por un tiempo. Cuando vuelvas, tu año comenzará a contar."
## Capítulo 4: El viaje
Lucía cerró los ojos, preparándose para lo que fuera a venir. Sintió una fuerza invisible levantarla del suelo, y cuando los abrió, estaba en un lugar extraño y oscuro, donde las sombras se movían con vida propia y los sonidos eran distorsionados y lejanos.
—"¿Dónde estamos?"— preguntó, tratando de no temblar.
El hombre la miró con ojos verdes y fríos.
—"Estamos en el limbo— dijo—. Un lugar entre dos mundos. Tu hermano está aquí, pero no es fácil encontrarlo. Sigue mi voz y no te desvíes."
Lucía asintió y siguió al hombre a través del laberinto de sombras. Pasaron por lugares donde el tiempo parecía no existir, donde los recuerdos y los sueños se mezclaban en una confusión espantosa. Pero finalmente, llegaron a un claro donde una figura familiar estaba sentada, con la cabeza entre las manos.
—"Miguel!"— gritó Lucía, corriendo hacia él.
Su hermano levantó la cabeza, y cuando los vió, sus ojos se llenaron de lágrimas.
—"Lucía... ¿Cómo has llegado aquí?"— preguntó, abrazándola con fuerza.
Lucía no podía hablar, solo llorar de alegría y miedo. Estaba allí, con su hermano, después de tres años de búsqueda infructuosa. Pero sabía que el tiempo era limitado, y que pronto tendría que volver al mundo de los vivos.
## Capítulo 5: El regreso
El hombre les esperaba en el borde del claro, impasible.
—"Es hora de irse— dijo—. Tu tiempo aquí se acaba, Lucía."
Lucía se separó de Miguel, su corazón roto por la idea de dejarlo otra vez.
—"¿Volveré a verte?"— preguntó, sus palabras temblorosas.
Miguel le sonrió con tristeza.
—"Sí— dijo—. Pero primero tienes que cumplir tu parte del pacto. Un año con el diablo a cuestas. Pero no temas, hermana. Yo estaré contigo, siempre."
Y con esas palabras, Lucía sintió la misma fuerza invisible que la había traído allí empujarla hacia atrás, hacia la luz y el mundo de los vivos. Cuando abrió los ojos, estaba de nuevo en el Parque del Retiro, con el hombre sonriendo a su lado y el pequeño libro negro en su mano.
—"El año comienza hoy— dijo el hombre—. Y recuerda, Lucía: la verdad siempre tiene un precio. Pero a veces, vale la pena pagarlo."
Y con esas palabras, se desvaneció una vez más, dejando a Lucía sola con su libro, su pacto y la esperanza de que, un día, todo volvería a estar bien.

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